¡Me alegro por la “h” de Amy!
Viendo el triste show de Amy Winehouse en Rock en Río Lisboa (vídeo) me alegro. No es una de esas alegrías por la desgracia ajena pero sí me alegro si su triunfador apellido Winehouse (Case de Vino) se convierte en el mucho menos triunfante WHinehouse (Casa del Lloriqueo). Porque si el mensaje universal era que puedes pasar de la rehab, ponerte hasta las cejas… la moraleja es que… ¡no! Llega un momento que los excesos pasan factura. Incluso cuando se tiene 24 años y se vive en la cresta de la ola… Espero por ella y por los fans que vuelva como la de antes… En Madrid veremos… o no…