A vueltas con el ecoterrorismo

A vueltas con el ecoterrorismo
De nuevo he tenido la ocasión de leer otro artículo en una Página de Caza en el que el autor advierte a la Sociedad de la identificación de las Organizaciones de defensa de los derechos de los animales, pro-vida, de protección del Medio Ambiente y antinucleares con Grupos terroristas. Avisa de la gestación en nuestro País del que llaman ecoterrorismo y se centra en una Asociación española, Equanimal, a la que no se atreve a calificar de terrorista abiertamente pero para la que establece toda clase de vinculaciones con este tipo de actividades. Conviene recordar que Equanimal, como Agrupación dedicada a luchar contra el maltrato a los animales, es uno de los Grupos que más trabaja en todos los campos por informar sobre la realidad de la crueldad con los animales, así como en llevar a cabo acciones de protesta siempre pacíficas para llamar la atención sobre este hecho. Sus miembros han sido objeto de agresiones en diversas ocasiones sobre todo por parte de cazadores y taurinos.
El autor, cazador por supuesto, deja claro en su artículo que es defensor también de las corridas de toros, de la matanza de focas, de la industria peletera, de la vivisección y de la experimentación con animales. No llama la atención su justificación y amparo para todas estas formas de daño a los animales prohibidas cada vez en más países, ya que quien no respeta la vida de otros seres en determinada situación y se cree con derecho a decidir sobre ella, no suele hacerlo en ninguna circunstancia.
Como no hay argumentos que excusen las actividades de individuos como este, partidario de destrozar animales a disparos por deporte, de torturar lentamente a los toros, de despellejar criaturas muchas veces todavía vivas, de hacerles ingerir ácidos, de coserles los ojos, de realizarles implantes en sus cabezas o de seccionarlas con vida, se ha sumado a la corriente creciente entre esos colectivos para los que el sufrimiento de un animal no tiene la menor importancia e incluso constituye una alegre distracción, realizando acusaciones infundadas hacia los Grupos contra el maltrato animal y tratando de sembrar el miedo entre la Población, que cada día está más cerca de posturas solidarias comprometidas con los más desprotegidos y rechaza con mayor ímpetu la crueldad absurda de defienden estos energúmenos sanguinarios.
Es un artículo violento, como violentas son sus reacciones ante las manifestaciones pacíficas en contra de la caza o de la tauromaquia. La brutalidad que llevan en sus entrañas estos torturadores, - porque para someter a tales padecimientos a los animales hace falta tener muy poca sensibilidad -, la trasladan a los seres humanos implicados en la lucha contra el maltrato animal y como ven que a pesar de su actitud agresiva para con ellos, estos Grupos no se arredran y multiplican sus reivindicaciones, el siguiente paso es intoxicar a la Sociedad con engaños, con sus mentiras, maquillando sus actividades cruentas para que aparezcan como necesarias y beneficiosas para la humanidad y utilizando de modo rastrero un aspecto harto doloroso para este País, el terrorismo, intentando disponer a la Población en contra de aquellos que defienden la vida y que claman contra la muerte inútil de seres vivos por negocio y diversión.

Critica las peticiones de ayuda económica de estas Asociaciones cuando los escasos fondos recaudados por donaciones voluntarias no van a parar a los bolsillos de sus miembros, sino que se utilizan para organizar actos informativos, movilizaciones y sobre todo para curar las heridas y alimentar a los perros que ellos apalean, a los que caen en sus cepos, a los galgos que algunos cazadores intentan ahorcar o ahogar, a los que les disparan o en el mejor de los casos abandonan, esos mismo galgueros que todos los años reciben docenas de denuncias y a los que defiende en su artículo. Llega en el colmo de la desfachatez a afirmar que la Asociación SOS GALGOS, dedicada a proteger a estos perros de los desmanes de ciertos cazadores, a recoger sus cadáveres y cuando hay suerte, a que se recuperen de las atroces consecuencias del trato que reciben, se dedica a “martirizar” a los galgueros. Cualquiera puede entrar en la página http://www.sosgalgos.com/ o en http://www.galgosinfronteras.com/ y contemplar el estado en el que se encuentran los animales rescatados de la barbarie de estos cazadores; son imágenes espantosas de perros, algunos agonizantes, otros muertos, a los que en muchos casos no se han limitado a intentar acabar con su vida, sino que han utilizado métodos lentos para su propósito y extremadamente crueles.
El Ecoterrorismo se ha convertido en el término más usado últimamente por los que quieren seguir matando sin que se alcen voces en contra para denominar a los Grupos Ecologistas y Animalistas, en un intento de que los ciudadanos cuando vean a un joven con una pancarta contra la tauromaquia, la caza o la experimentación, con su cuerpo pintado de rojo para protestar contra la matanza de focas o enjaulado con imágenes de animales desollados para condenar la industria peletera, lo equiparen a un terrorista con una bomba en una mochila o con una pistola en la mano, pero la realidad incuestionable es que las armas no las llevan los que defienden la vida de los animales o la preservación del Medio Ambiente, sino que son los otros, los que los llaman ecoterroristas, los que con una escopeta, una espada, unos electrodos, un cuchillo, una soga o un simple palo, matan a seres vivos. ¿Quién siembra terror, sufrimiento y muerte?.
En definitiva, el autor de este artículo, que firma como Sabi Fox su escrito en la Página http://www.club-caza.com/, no hace más que expresar la opinión mayoritaria de esta gente que dice en sus foros que lo mejor es colgar a los cabecillas de los grupos ecologistas de un árbol, o pegarles un tiro, que explican cómo matar gatos o que llaman “cabrón” al venado al que le descerrajaron cinco disparos y no acababa de morir. Sus rifles escupen muerte, sus artículos la defienden, protegen también la muerte de animales en otros sectores y cada día se les nota más su miedo a que la Sociedad esté informada sobre sus actos. En cierto momento de su libelo afirma que algún día en nuestro País habrá algún muerto, la pregunta es: ¿quién lo causará?, ¿los que llevan pancartas en sus manos o los que llevan armas?. De momento, todos lo años se salda la temporada con varios muertos en accidentes de caza.
Julio Ortega Fraile
http://www.findelmaltratoanimal.blogspot.com/
Ver también:
http://www.stopcaza.org/
http://www.equanimal.org
http://www.sosgalgos.com/
http://www.galgosinfronteras.org/
http://www.matarpormatarnon.org/

Nuestras armas son la razón, la justicia y la vida

Nuestras armas son la razón, la justicia y la vida.
Sus armas, las de los cazadores, son la mentira , la cobardía y la muerte.
En esta lucha no queda otra alternativa : tenemos que ganar.
Si perdemos, no sólo perderemos nosotros y los inocentes que defendemos, ….
perderemos todos, absolutamente “todos”.
Cito unas palabras en las que estoy totalmente de acuerdo, pero aclaro que en ellas no se habla de violencia , se habla de “ACCIÓN”. Cuando menciona la palabra “lucha” no se refiere a derramamiento de sangre. Una de explicaciones que da el diccionario a la palabra “lucha” es: “Esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil …, para subsistir o para alcanzar algún objetivo”.Recordemos que en castellano usamos el verbo “luchar” también con respecto a nosotros mismos, cuando comentamos que nuestro peor enemigo puede ser nuestro propio “yo” , o que tenemos una lucha interior contra algún vicio o sentimiento que nos disgusta. Evidentemente nadie entiende que nos torturamos físicamente.

Si no hay “lucha” no hay progreso. Aquellos que profesan favorecer la libertad y aun así censuran la movilización, es gente que quiere lluvia sin truenos y relámpagos. Quieren el océano sin el rugir de sus muchas aguas. El poder no concede nada sin demanda. Nunca lo hizo y nunca lo hará.
- Frederick Douglas
Como en otras ocasiones , me agrada recordar el mensaje de esta canción,
para no decaer en esta “batalla”.
“La vida no vale nada”
La vida no vale nada
si no es para perecer
porque otros puedan tener
lo que uno disfruta y ama.
La vida no vale nada
si yo me quedo sentado
después que he visto y soñado
que en todas partes me llaman.
La vida no vale nada
cuando otros se están matando
y yo sigo aquí cantando
cual si no pasara nada.
La vida no vale nada
si escucho un grito mortal
y no es capaz de tocar
mi corazón que se apaga.
La vida no vale nada
si ignoro que el asesino
cogió por otro camino
y prepara otra celada.
La vida no vale nada
si se sorprende a mi hermano (o a nuestros hermanos animales)
cuando supe de antemano
lo que se le preparaba.
La vida no vale nada
si cuatro caen por minuto
y al final por el abuso
se decide la jornada.
La vida no vale nada
si tengo que posponer
otro minuto de ser
y morirme en una cama.
La vida no vale nada
si, en fin, lo que me rodea
no puedo cambiar cual fuera
lo que tengo y que me ampara.
Y por eso, para mí,
la vida no vale nada.
Pablo Milanés