Nuestros miedos…
La vida es curiosa… cuando somos jóvenes y, en teoría, tenemos todo por perder, nos sentimos inmortales. Y luego, según avanzamos por el a menudo curvado camino de la vida, empezamos a respetar semáforos, a tomar vitaminas, a dárle al spinning…
Y, de repente, descubres que hay amigos cuyas tarjetas de visita ya no volverán a servir para nada; que hay nombres que sólo se pueden borrar de la agenda; que los de tu generación también… bien… aquello… ¿ya sabes, verdad?
Nunca me ha dado miedo. Creo. Pero sí respeto. Y, también, te preguntas cuál es el saldo final de tantas horas de vida. Si el equilibrio entre sonrisas y lágrimas ha sido el correcto. Si no pudieras haber hecho más abdominales. O aprendido salto de esquí. O dicho que sí a más cosas y menos veces “no tengo tiempo”. Haber escrito ese bestseller o cruzado el Atlántico en solitario…
Curioso… Puesta a pensar sí hay cosas por hacer. ¿Dará tiempo? Ese, probablemente, es el gran dilema: ¿En qué gastamos REALMENTE el tiempo?
Un día de estos me haré esa pregunta… si es que me da tiempo, claro…
March 6th, 2008 at 12:18 pm
Deberíamos hacer el esfuerzo de plantearnoslo al revés… Escribo el bstseller de marzo a abril por las mañanas, en agosto me voy a cruzar el atlántico, en septiembre 3 días para ver una ciudad que no conoces todavía… y con el resto del tiempo trabajas.
¿Por qué anulamos un evento personal por uno profesional pero no al revés?
¿Por qué lo profesional y lo personal no van de la mano como amigos de toda la vida si total 1/3 de nuestra vida lo pasamos trabajando?
¿Quizás pasas el día trabajando?