Odio los proverbios…
… ¡porque siempre acaban teniendo razón!
Que si “no hay mal que por bien no vaya”; que si “ve despacio, porque tengo prisa”; “hablar es plata y callar es oro”; “no lo desees, no vaya a ser que lo consigas”… y otras por el estilo…
Vivir -y cuanto más tiempo, peor- significa darse cuenta de que las frasecitas no surgieron de la nada sino son fruto de la experiencia -¡y de los errores!- de muchas generaciones. Hablando de proverbios, encontré esta interesante página con proverbios multiculturales… http://www.jrvarela.net/proverbios.HTM#PROVERBIOS .
Me encantaría decir que escribo estas líneas para juraros que a partir de hoy voy a vivir para NO cumplir con ningún proverbio negativo… pero sé que nadie me va a creer… empezando por quien escribe estas líneas… La vida, mal que nos pese, no se aprende en los libros… ni siquiera entre los proverbios… Pasa como con los buenos consejos: ¡es tan fácil darlos y tan difícil seguirlos!