El tiempo, los recuerdos… y el futuro
Tal día como hoy, 4 de agosto, perdí todo. Todo material, es decir, porque, afortunadamente logré mantener media neurona viva, superar la depresión y volver a comenzar. Hoy, 14 años después, celebro el primer “aniversario” sin llorar. ¡Buen síntoma! Sí, hace años que me dí cuenta que “mi destino” era más interesante -aunque mucho más pobre- que mi realidad pasada, pero aún y así hay heridas que, posiblemente, no acaban de cicatrizar nunca. Pero sí, he tenido la inmensa suerte de tener buenos amigos, oportunidades increíbles y salud para disfrutar ambas cosas. Ahora sólo intentaré no equivocarme -demasiado- en lo referente a mi futuro…