Un chiste poco divertido
He estado “calladita” varias semanas, pero no por ganas sino por una poco oportuna gripe… Y es en momentos como esos, cuando estás con 40 de fiebre y bajo el edredón y así buscas 10 minutos como puedas para cumplir (¡es un decir!) con lo que no-puede-esperar, cuando te das cuenta de lo fragil que es la vida y la profesión de los autónomos. Piensas en que si tuvieras un trabajo “normal” te quedarías tan alegremente en tu cama y tu casa hasta estar sin fiebre y con las rodillas en estado más firme que una gelatina… Pero cuando tu jefa eres tu y tu plantilla eres tu toca currar-como-sea… Y eso que yo tengo la suerte de contar con mi socia Laura, que es quien ha tenido que aguantar la carga doble de trabajo.
O, como lo expresó un buen amigo, Manuel Ramos, de LaKodorniz.com (¡¡¡muy recomendable para quien quiera prolongar la vida a base de risas!!!):
“Érase una vez un hombre que se encontró con un mago que le concedía un deseo, sólo uno. Y el hombre aprovechó la ocasión y pidió no enfermar nunca jamás. El mago movió su varita y confirmó al buen hombre: “¡Concedido, ya es Usted autónomo!”
Francamente, me gustaría que sólo fuera un chiste. Cuando me rompí el hombro (el verano pasado) sugerió la médica darme la baja y cuando contesté que era autónoma puso cara de compasión… ¡y guardó el boli!
¡OJO! No me quejo (mucho) porque esa misma autonomía me permite elegir clientes, decidir mis horarios (06:00 - 01:00, por ejemplo) o trabajar en el despacho o en Club Marítim mirando el mar… pero sí, cuando te das cuenta que una gripe con algo de mala leche puede hundirte económicamente… es cuando ves que la salud es algo realmente importante… ¡y valioso!